BOGOTA — Autoridades colombianas indicaron el martes que
tras el cierre fronterizo impuesto en la víspera por Venezuela la
situación se mantiene en calma, sin mayores incidentes más allá de la
congestión vehicular y las dificultades para los trabajadores que
necesitan cruzar de uno a otro país.
Venezuela cerró el lunes por
la tarde el paso en el principal punto de cruce desde su territorio,
luego que desconocidos mataran a tiros a dos agentes de la Guardia
Nacional apostados en un punto de control fronterizo en territorio
venezolano.
El mayor volumen de paso entre las dos naciones está
entre las localidades de Cúcuta, a unos 400 kilómetros al noreste de
Bogotá y la población venezolana de San Antonio, unidas por el puente
internacional "Simón Bolívar", de unos 300 metros de largo.
Sin
embargo, pobladores tanto de Cúcuta como de San Antonio cruzan entre
ambos países o por sectores cercanos al puente, que atraviesa el lecho
semi seco del río Táchira, o por caminos o veredas rurales.
El
acceso por un segundo puente, el Francisco de Paula Santander, entre
Cúcuta y la localidad venezolana de Ureña, también está cerrado desde
el lunes, indicó en diálogo telefónico Juan Antonio Villamizar,
secretario de gobierno, en el departamento de Norte de Santander.
"La situación sigue igual, el paso esta cerrado por los dos puentes", aseguró.
Cada día cruzan en ambos sentidos por los puentes unas 250.000 personas y más de 20.000 vehículos, dijo Villamizar.
Pero
como desde el lunes se conoció la noticia del cierre aplicado por
Venezuela "la congestión vehicular no es tan protuberante, (porque) la
gente ya sabía...aunque no sabemos hasta cuándo será esta situación",
indicó telefónicamente el coronel Raúl Riaño, jefe operativo de la
policía en Norte de Santander.
Otros pasos entre los dos países,
al extremo norte por la localidad colombiana de Paraguachón, o más al
sur por el Arauca, permanecen abiertos, pero son de mucho menor flujo
que por el eje Cúcuta-San Antonio.
Con una frontera común de más
de 2.200 kilómetros, el cierre del paso por San Antonio es el más
reciente eslabón de una cadena de incidentes entre ambas naciones y que
van desde la confirmación del asesinato de al menos ocho hombres
colombianos en un poblado venezolano en octubre hasta una "congelación"
del intercambio comercial, implantado por Caracas en julio.
La
molestia de Caracas con Bogotá, que desembocó en la "congelación" de
relaciones políticas también en julio, se debe a un acuerdo de Colombia
con Estados Unidos para el uso de bases militares en esta nación
andina, un convenio que Venezuela considera una "amenaza" a su
seguridad interna.
A esa tensión diplomática se sumó más recientemente los casos de asesinatos de los colombianos y de los dos guardias nacionales.