WASHINGTON — Los líderes de la mayoría demócrata en el
Senado seguían adelante con sus planes de someter el sábado al pleno de
la cámara alta su proyecto de ley sobre la reforma de la salud, entre
indicios de que cerrarán filas en torno al tema más importante hasta
ahora para el presidente Barack Obama.
"No damos nada por
sentado. Trabajamos duro para aunar a todos los demócratas a fin de
lograr los 60 votos necesarios a fin de proceder a este histórico
debate", dijo el segundo en importancia de la bancada demócrata en la
cámara alta, Dick Durbin. "Espero que podamos apretar las filas".
El
plan senatorial, de casi un billón (correcto) de dólares en 10 años,
cubrirá a casi el 94% de los estadounidenses, según sus defensores,
prohibirá a las empresas de seguros negar la cobertura a las personas
con condiciones médicas existentes y obligará bajo pena de ley a casi
todas las personas a adquirir seguro médico.
Para que el proyecto
pase al pleno se necesitan 60 votos, lo que significa que tendrán que
votar a favor los 58 senadores demócratas y dos independientes que
generalmente lo hacen con los primeros.
En los últimos días han aparecido tres senadores de dudosa votación, Ben Nelson, Mary Landrieu y Blanche Lincoln.
Nelson
y Landrieu insinuaron en declaraciones cada uno por su lado que
permitirán el comienzo del debate, lo que resaltaría la posición de
Lincoln, que el próximo año encara una difícil reelección.