WASHINGTON — Apenas un año después de la histórica
victoria electoral del presidente Barack Obama, su Partido Demócrata
enfrenta la posibilidad de significativos reveses simbólicos en varios
comicios locales del martes, en particular la potencial derrota en las
competencias por gobernador en los estados de Nueva Jersey y Virginia.
Más
allá del resultado inmediato de las elecciones, los resultados de esas
competencias y una serie de otros comicios en el país estarán bajo el
microscopio de la clase política en busca de pistas sobre la futura
dirección de Estados Unidos, las probabilidades de que los demócratas
retendrán el poder en las elecciones de medio mandato en 2010 y señales
de un resurgimiento entre los tambaleantes republicanos.
Tradicionalmente,
las elecciones legislativas de medio mandato se inclinan a favor del
partido fuera del poder mientras los votantes empiezan a sentirse
descontentos con su representación en el Congreso.
En los pocos
comicios de consecuencia este año, las últimas encuestas muestran que
el gobernador de Nueva Jersey, el demócrata Jon Corzine, enfrentará una
competencia demasiado cerrada contra el republicano Chris Christie, un
ex fiscal, como para pronosticar, a pesar de una serie de visitas de
Obama para apoyar la campaña a favor de Corzine.
La corrupción en
el gobierno del estado y los impuestos estatales más altos de la nación
han pesado en las preferencias de Corzine, al que tampoco le ha ayudado
su pasado como presidente y director ejecutivo del gigante de Wall
Street Goldman Sachs.
Los republicanos no gobiernan en Nueva
Jersey desde hace un decenio, y una victoria allí sería una derrota
simbólica para el presidente, pues recibió el apoyo de ese estado en
las elecciones federales de hace un año.
Parece más probable que
los demócratas enfrenten una desilusión en Virginia, donde Obama
también ganó la votación presidencial del año pasado para ser el primer
demócrata en lograrlo desde 1964.
El gobernador titular, Tim
Kaine, también es presidente del Comité Nacional Demócrata, pero una
ley estatal le impidió buscar la reelección. En las encuestas, el
demócrata Creigh Deeds está detrás del republicano Bob McDonnell por
dos dígitos.
La votación más interesante, sin embargo, es una
elección especial en el 23er distrito del Congreso del estado de Nueva
York, donde los potenciales aspirantes presidenciales republicanos para
2012 — entre ellos los más conservadores — lucen detrás del candidato
de un tercer partido, Doug Hoffman, quien compite bajo la bandera del
Partido Conservador de Nueva York.
Hoffman cuenta con un fuerte
apoyo de varios pesos pesados republicanos, como Sarah Palin, ex
candidata a la vicepresidencia el año pasado; el gobernador republicano
de Minnesota Tim Pawlenty; y el ex senador por Tenesí Fred Thompson,
que hizo que la asambleísta estatal republicana Dierdre Scozzafava
suspendiera su campaña abruptamente para avalar a su adversario
demócrata, Bill Owens.
Hasta antes de que Scozzafava se retirara,
la competencia enfrentaba a los conservadores con el ala moderada del
Partido Republicano. Hoffman pintó a Scozzafava como demasiado liberal,
notando específicamente su apoyo al derecho del aborto y a los
matrimonios de parejas del mismo sexo. Hoffman le dijo a los votantes
que ella no era el tipo de candidata que los republicanos quieren que
representen sus intereses en un Congreso dominado por los demócratas.
La
Casa Blanca indicó que esos acontecimientos muestran que los más
conservadores están tomando el Partido Republicano y que esa tendencia
afectará las elecciones en 2010. El lunes, el vocero presidencial
Robert Gibbs pronosticó: "Este es un modelo para lo que se verá a en
todo el país".