Manuel Zelaya rompe acuerdo y culpa a Roberto Micheletti
TEGUCIGALPA — La solución a la crisis política hondureña quedó en el limbo luego que el presidente derrocado Manuel Zelaya declaró unilateralmente roto un acuerdo impulsado por Estados Unidos al rechazar el gobierno de reconciliación armado por el líder de facto Roberto Micheletti.
"No tiene ningún sentido seguir engañando al pueblo con este tipo de acuerdo que lo único que expresa es una falta de voluntad política para resolver el problema", expresó Zelaya la madrugada del viernes a la radio Globo. "La comunidad internacional tendrá que adoptar las medidas que corresponden, al igual que el pueblo", ante el gobierno de facto.
La decisión de Zelaya suscitó interrogantes sobre qué impacto tendría esa postura en la comunidad internacional que había visto con entusiasmo el acuerdo para resolver el conflicto hondureño sellado hace una semana, y el efecto en las elecciones presidenciales venideras.
En Washington, el secretario general de la Organización de los Estados Americanos, José Miguel Insulza, deploró la interrupción del acuerdo
"Las medidas aprobadas en el acuerdo son claras y fueron suscritas por la libre voluntad de las partes. Espero que sin más subterfugios ellas se cumplan para restablecer la democracia, la legitimidad institucional y la convivencia entre los hondureños", indicó Insulza en un comunicado.
Añadió que sin embargo que la OEA "seguirá realizando todos sus esfuerzos para llevar adelante el proceso de diálogo" e instó a Zelaya y a Micheletti a "ponerse de acuerdo en la conformación del Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional que, naturalmente, corresponde presidir a quien detenta legítimamente el cargo de Presidente de la nación hondureña".
El analista y crítico de Zelaya Juan Ramón Martínez dijo a la AP que "la comunidad internacional tiene que ver a Zelaya como un hombre inestable, que rompe los acuerdos por una interpretación muy personal".
"Creo que las elecciones seguirán su rumbo y sobrevivirán a pesar de las embestidas y caprichos de Zelaya", añadió.
Los representantes asignados por la Organización de los Estados Americanos (OEA) para verificar el acuerdo aún no se pronuncian a los últimos acontecimientos en las crisis.
El líder de un bloque opuesto al golpe de estado, Juan Barahona, consideró que Micheletti "está agudizando la crisis y que junto al congreso siguen dilatando y jugando con el retorno de Zelaya".
Zelaya dio por fracasado el acuerdo después que Micheletti anunciara la medianoche del jueves la conformación del gobierno de unidad y reconciliación nacional, en un proceso en que el líder defenestrado no propuso candidatos.
El anuncio del presidente de facto se dio a minutos antes que se cumpliera el plazo dado por el acuerdo Tegucigalpa-San José para integrar e instalar un gobierno de unidad, que debe velar por las elecciones presidenciales del 29 de noviembre y traspasar el poder al ganador, el 27 de enero.
Zelaya, cuya restitución o no a la presidencia está en manos del congreso según lo estipuló el acuerdo, consideró que "Micheletti dirija el gobierno de unidad es una burla a la comunidad internacional".
El Congreso espera respuestas de varios organismos estatales sobre la situación de Zelaya antes de convocar a una sesión extraordinaria en la cual debata su restitución.
"¿Cómo es que una persona que no es reconocida en el mundo va a liderar este proceso y las próximas elecciones, que no vamos a reconocer?", expuso el presidente derrocado.
Rafael Pineda Ponce, hasta el jueves el ministro de la Presidencia del gobierno de facto, manifestó el viernes que Micheletti "está cumpliendo la letra y cronograma del acuerdo".
Micheletti dijo que armó el nuevo gobierno con representantes de los partidos políticos y la sociedad civil, aunque aún no se conocen los nombres.




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