Página en Facebook sigue búsqueda de seres queridos en Haití

PUERTO PRINCIPE — La búsqueda desesperada de seres queridos comenzó apenas minutos después del terremoto, mientras teléfonos celulares sonaban sin respuesta bajo los escombros del mejor hotel en Haití.

Unas pocas horas más tarde, la búsqueda llegó a la internet con una página en Facebook dedicada al Hotel Montana y creada por tres hermanos en Long Island, Nueva York, que buscaban a su tío desaparecido. Extraños de inmediato comenzaron a colocar en la página nombres y fotografías de sus familiares. A la mañana siguiente, el sitio había recibido más de 50 mensajes de ansiosos familiares.

Al pasar los días y subir el saldo de muertes, el número de miembros en la página llegó a 17.427 de todo el mundo. Se llamaron a sí mismos "la familia". Adoptaron como foto para la página la imagen de una roca con la inscripción "Hope" (Esperanza).

"Aunque estamos todos deseosos de que esta noche termine y de un atisbo de sol que ilumine el horizonte, estoy confiado, por haberlos conocido en las últimas semanas, que ustedes están listos para mantenerse juntos", escribió el moderador del sitio, Bob Allen, casi dos meses después del terremoto. "Hasta que el último haya regresado".

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El lujoso hotel Montana estaba en la cima de una colina junto a la capital. Durante años, el hotel ganó reputación como un refugio del caos reinante en el país. Allí se alojaron Bill Clinton, el reverendo Jesse Jackson y el arzobispo Desmond Tutu.

El 12 de enero, al menos 100 personas estaban registradas en el hotel y posiblemente 100 o más estaban allí para la barbacoa semanal y una conferencia sobre enfermedades tropicales. Entre los huéspedes estaban Siegfried Francisco, jefe de aviación civil de Curazao, y su colega Auxencio "Angelo" Isenia, que estaban en Haití para una conferencia sobre seguridad aérea.

Entre los otros huéspedes figuraban Roger Gosselin, de 78 años, un profesor recientemente retirado de la Universidad de Montreal.

Gosselin llegó al Montana al mismo tiempo que un grupo de estudiantes universitarios que se habían pasado la mañana en un orfanato. Los 12 estudiantes de la Universidad Lynn en Boca Ratón, Florida, habían decidido dedicar sus vacaciones de enero a realizar trabajos sociales en el extranjero.

Apenas después de las cuatro de la tarde, Britney Gengel, de 19 años, llamó a su madre para decirle: "Mamá, esto es lo que quiero hacer el resto de mi vida ... quiero abrir un orfanato". Minutos más tarde, su compañera de clases Stephanie Crispinelli llamó a su padre para decirle que ella quería dedicarse a ayudar a los pobres.

Una de las últimas habitaciones disponibles fue ocupada por Chrystel Cancel, de 35 años, una contratista de USAID, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, quien llegó tarde porque se había perdido su vuelo. Cancel se dirigió al vestíbulo con su laptop en busca de señal de WiFi para hablar con su prometido, quien le había pedido que se casase con él apenas tres días antes.

A las 4:02 de la tarde, el contratista David Apperson le envió un mensaje de texto a su esposa en el que decía que planeaba cambiarse de hotel porque en el Montana no servían su cerveza favorita.

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Todo comenzó a las 4:53 con un terrible estruendo. La montaña comenzó a temblar. Las paredes se remecieron. Los cinco pisos del hotel se plegaron como un acordeón. En la mayoría de las habitaciones, el techo paró a menos de 30 centímetros del suelo.

A centenares de kilómetros de distancia, en Panamá, la pantalla de Skype en la computadora de Eric Nyman quedó en blanco. Nyman, el prometido de Chrystal Cancel, había estado charlando con ella cuando todo se interrumpió. Él trató de llamarla al celular. Directo al buzón de mensajes.

En Curazao, Marydith Isenia, de 51 años, estaba cocinando cuando su hijo entró a la cocina gritando: "¡Mamá, mamá, hubo un terremoto en Haití!".

Isenia hizo una pausa breve y lo miró. Entonces volvió a revolver los frijoles. "No es nada", dijo, riendo. "Él está bien".

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En Long Island esa noche, Caitlin Fuentes, una maestra de 26 años, su hermana Lizzy y su hermano Matt se enteraron del terremoto por las noticias. Buscaron el hotel en Google y solamente encontraron portales tomando reservaciones. Así que decidieron crear una página para el Montana en Facebook y colocaron el nombre de su tío.

En unos minutos, la página fue inundada con los nombres de los desaparecidos en el hotel. Las hermanas agarraron una servilleta y comenzaron a hacer una lista. Para cuando recibieron la llamada telefónica a la una de la mañana de que su tío estaba vivo, la servilleta estaba llena de nombres, y decidieron iniciar una hoja de cálculos en la computadora.

En Curacao, el hijo de Marydith Isenia puso una foto de su padrastro en su uniforme de aviación. A unos pocos kilómetros de distancia en la misma isla, Desiree Francisco colocó en la página de Facebook un mensaje diciendo: "Espero que mi papá esté bien".

En Montreal, Sylvie Leroux, de 49 años, revisaba constantemente a ver si tenía un mensaje de su compañero, el profesor Gosselin. El la llamaba "Mi Sylvie" y la sorprendía frecuentemente con una flor en su plato a la hora de la cena.

Leroux Le habló directamente en la página en Facebook: "Roger, te extrañamos mucho", escribió. "¿Dónde estás? Queremos encontrarte. Yo voy a cuidarte — lo prometo. Tu Sylvie".

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En Haití, las réplicas continuaron comprimiendo el Montana. Los cuerpos se amontonaban afuera del hotel. El abrumador olor de la muerte dominaba el aire.

Le tomó dos días a los socorristas perforar huecos para entrar al vestíbulo. Allí encontraron a un grupo de personas amontonadas en el espacio de una cama grande. Había sobrevivido compartiendo una chupeta.

El miércoles, los padres de las estudiantes desaparecidas recibieron una llamada de la Universidad Lynn, diciendo que la compañía de seguridad contratada para encontrarlas había llegado.

Los angustiados padres de Britney contactaron a una televisora local para circular su fotografía. Para cuando el equipo de televisión llegó a la casa, el padre de Britney, Len, estaba gritando al teléfono: "¡Dios en bueno! ¡Está viva! ¡La rescataron! ... ¡Es un gran día en este mundo!".

Lin Crispinelli, la madre de Stephanie, recibió la misma llamada. Ambas familias volaron a Florida esa misma noche.

Allí, fueron recibidos por el presidente de la universidad, que, con lágrimas en los ojos, les dijo que había sido un error. Sus hijas no habían sido encontradas.

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Para el final de la primera semana, Facebook había identificado al menos a 51 personas de 11 países que seguían desaparecidas entre los escombros. Pero los cadáveres que estaban sacando ya no era reconocibles.

Los gobiernos pidieron a sus ciudadanos que proveyesen descripciones de sus seres queridos, incluyendo joyas, tatuajes y otros detalles. Las descripciones fueron colocadas en la página del Montana en Facebook.

La cifra estimada de muertos en el terremoto subió de 80.000 a 120.000 y luego a más de 200.000.

"Todos los días yo escuchaba: 'No tenemos nueva información. No hay nueva información. No hay nueva información''', dice Lin Crispinelli. "Y a medida que los días pasan uno sabe que hay un límite para cuánto se puede vivir sin agua".

En el día 15, los miembros del grupo en Facebook decidieron orar juntos a las 1600 GMT. A las 1603 una mujer colocó un mensaje: "Rezando en Carolina del Sur". El siguiente mensaje a las 1605 dijo: "Rezando en Pensacola". A las 1606: "Rezando en Guatemala".

Hubo mensajes de Colorado Springs y Los Angeles, Vermont y Boca Ratón, Blegica, la República Dominicana, Tanzania, Costa de Marfil, Gales, Minnesota, Montreal.

El 22 de enero, el gobierno anunció que iba a pasar de la búsqueda de sobrevivientes a un intento de recuperar cadáveres.

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Marydith Isenia ya no podía dormir. Se volvió olvidadiza. Se levantaba a la misma hora de siempre cada mañana y entonces se pasaba una o dos horas mirando al vacío.

El 1 de febrero recibió la llamada. Le enviaron una bolsa diplomática con su anillo, la cruz que el llevaba y su billetera. Ella se negó a creer que era él.

El techo del hotel le había caído encima. La cabeza se salvó, pero del cuello para abajo el cuerpo quedó aplastado.

Marydith Isenia fue a la funeraria y exigió ver a su esposo. Los funcionarios allí trataron de disuadirla.

"Yo dije, quiero ver a mi esposo ... Abrí la puerta. Le vi el rostro. Dije, 'Ah, es él' Y entonces me fui", dice.

"Y entonces acepté lo que Dios había dispuesto... Yo lo acepto", dice. Las lágrimas le corren por el rostro. "Pero me duele", dice, poniéndose la mano en el pecho.

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No fue sino hasta el día 25 que los socorristas llegaron cerca del lugar desde el que Chrystel Cancel había enviado su último mensaje en Skype. Ellos vieron su bolsa, cubierta de polvo. Le pidieron a Nyman, su prometido, que no había dejado el lugar, que se fuese por unos días.

La encontraron el 8 de febrero. Él encendió una vela en el sitio donde ella estaba. Su cumpleaños había pasado bajo los escombros. Él trajo una tarjeta y la enterró. Le cantó Feliz Cumpleaños", llorando.

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Para mediados de febrero, solamente ocho miembros de la familia de Facebook seguían desaparecidos.

Amigos y familiares comenzaron hablarles directamente, a veces regañándoles por no regresar. Decidieron honrar al último hombre encontrado como su "Capitán", porque solamente un capitán se niega abandonar el barco hasta que todos los miembros de su tripulación sean rescatados.

El 11 de febrero, los equipos encontraron a Stephanie Crispinelli. Tres días más tarde, Britney Gengel fue hallada.

Todos los días — en ocasiones dos veces al día — Sylvie Leroux colocaba un mensaaje en Facebook a su "hermoso amor".

"Por favor, regresa. Me siento como un fantasma sin tí", escribió un día.

Fue dentro de una de las secciones más pulverizadas del hotel que los equipos encontraron a Gosselin y Apperson. Gosselin se aprestaba a afeitarse, con la navaja aún en la mano. Se piensa que Apperson estaba caminando por el vestíbulo.

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Solamente quedaban dos, el canadiense Alexandre Bitton y Francisco, el director de aviación de Curazao.

Un equipo forense envió muestras de ADN de 27 cadáveres no identificados que habían sido recuperados de entre la pila de cemento.

En el día 50, un mensaje en la página en Facebook informó que el cuerpo de Bitton había sido hallado. Al día siguiente, el moderador le confirió el título de capitán a Siegfried Francisco.

"Es apropiado para un hombre que trabajó en aviación", escribió Bob Allen, que había empezado a moderar la página cuando la familia Fuentes lo pasó a otros miembros del grupo. "Capitán Francisco, le saludamos y esperamos su regreso".

Extraños encendieron velas y oraron por Francisco.

"Yo salgo del trabajo mañana a las 5:30 pm. Espero que para entonces ya hayas regresado", dijo Morgana Mouzon en San Diego.

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En Nashville, Tennessee, el moderador de Allen estaba caminando por una tienda de departamentos con su esposa cuando recibió el mensaje de texto. Y comenzó a sollozar.

Más tarde esa noche, escribió en Facebook: "Nuestra familia está completa".

Tomó 127 días para que Francisco regresase a su país de su viaje final. La pista para identificarle estuvo con él dede el inicio en un sencillo anillo matrimonial con una sencilla inscripción: "Hetty".

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NOTA DEL EDITOR — Este reportaje está basado en decenas de entrevistas con familiares y amigos de aquellos que murieron dentro del Hotel Montana, sobrevivientes rescatados, socorristas, expertos forenses, miembros y moderadores de la página de facebook, diplomáticos del consulado holandés en Haití y funcionarios del gobierno en Curazao, y una revisión de fotos de archivo del hotel y de una entrevista televisiva con Len Gengel.