WASHINGTON — Sólo un par de problemas pendientes se
interponen entre los líderes demócratas en la Cámara de Representantes
y una votación decisiva sobre la promesa del presidente Barack Obama de
reformar el sistema nacional de salud.
Lamentablemente para los
demócratas, las cuestiones pendientes se encuentran entre las más
espinosas: el aborto y la inmigración.
Y aunque confían en
triunfar, los líderes demócratas no han asegurado todavía los votos que
necesitan para la aprobación de su ambicioso proyecto. Esperan que la
acción en el plenario de la cámara comience ya desde el viernes y
termine antes del Día del Veterano el 11 de noviembre.
O, como lo
formuló el líder de la mayoría Steny Hoyer cuando se le preguntó cuándo
la cámara trataría el tema, "el viernes o el sábado o el lunes o el
martes".
"Queremos asegurarnos de que sea correcto", dijo a la prensa el lunes.
El
proyecto de 10 años y 1,2 billón (correcto) de dólares cubriría a
decenas de millones de estadounidenses actualmente sin seguro de salud,
con un nuevo requisito de que todos consigan seguro, además de
subsidios para ayudar a la gente de menores ingresos a pagarlo. A los
negocios se les requeriría asegurar a sus trabajadores, y las compañías
de seguro ya no podrían rechazar clientes debido a afecciones médicas
preexistentes.
Los líderes demócratas revelaron el proyecto con
bombos y platillos la semana pasada, un plan de 1.990 páginas que busca
satisfacer las preocupaciones de liberales y moderados combinando
proyectos separados aprobados por tres comités diferentes durante el
verano.
Los líderes de la cámara baja han hecho progresos para
conquistar el apoyo de los liberales pese a un proyecto más débil que
el que éstos hubieran preferido. Pero todavía no han convencido a
suficientes miembros de su propio partido. Un recuento inicial de votos
reveló que no tienen todavía la mayoría de 218 votos que necesitan,
según asistentes demócratas.