El enfretamiento entre dos carteles, antes aliados, ha provocado baños de sangre entre México y Estados Unidos.
REYNOSA, México (AP) — Esta ciudad y otras en el este de la frontera entre Estados Unidos y México se habían salvado en los últimos años de lo peor de la brutal guerra entre los cárteles mexicanos del narcotráfico, pero ahora los cadáveres se acumulan, hay varios periodistas desaparecidos y las calles, antes concurridas, se vacían al atardecer.
El enfrentamiento entre dos cárteles, antes aliados, ha provocado baños de sangre en un tramo hasta ahora pacífico de unos 320 kilómetros (200 millas) de la frontera, lo que genera temores de que se haya abierto un nuevo frente en la guerra, según dijo a The Associated Press un funcionario antidrogas estadounidense.
En esta calurosa ciudad de la frontera con Texas —y en otras desde Matamoros, cerca del Golfo de México, a Nuevo Laredo_, se escuchan disparos casi a diario y al menos 49 personas murieron asesinadas en menos de seis semanas.
El centro de Reynosa aún muestra gran actividad durante el día. Los lustrabotas estaban muy atareados en una tarde reciente. Pero a la noche, las calles quedan desiertas, dijo el gerente de una tienda de ropas, Manuel Díaz.
"Me imagino que (los compradores) están asustados, porque no hay clientes en la calle", dijo. Díaz dijo que el mes pasado no mandó a sus hijos a las escuelas por los rumores de secuestros que aterrorizaron a muchos padres. Muchas escuelas suspendieron sus clases.
Las pandillas instalan "retenes" en las carreteras que van a la frontera, aparentemente para buscar a sus rivales, de acuerdo con el consulado de Estados Unidos en Monterrey, dos horas de auto al sur de la frontera con Texas. Como consecuencia, los consulados estadounidenses de la zona habían restringido los viajes de sus empleados a Reynosa, pero el lunes retiraron la prohibición.
Mientras Tijuana, sobre el Pacífico, y Ciudad Juárez han sido sacudidas por la violencia del narcotráfico, el sector oriental de la frontera se mantenía relativamente tranquilo, pues nadie cuestionaba el monopolio que ejercían el Cartel del Golfo y los Zetas, aliados bajo el nombre de La Compañía.
La frágil alianza se rompió cuando un zeta fue asesinado en Reynosa en enero, tal vez porque había incursionado en terreno del Cartel del Golfo sin anunciarse, dijo Will Glaspy, director de la oficina de la Administración de Lucha contra las Drogas (conocida por sus siglas en inglés, DEA) en McAllen, Texas, al otro lado de la frontera.
El Cartel del Golfo se negó a entregar a los Zetas a los responsables de la matanza y así comenzó la guerra, indicó el funcionario.
El enfrentamiento entre el Cartel del Golfo y sus antiguos asesinos a sueldo representa un nuevo ajuste de cuentas entre traficantes, dijo Jorge Chabat, experto mexicano en narcotráfico.
"Al empezar la década había cuatro cárteles importantes y ahora tenemos al menos siete", dijo Chabat. "Estos ajustes constantes generan violencia porque se pelean por las rutas y los mercados domésticos, como parte de la fragmentación que hemos visto en los últimos tres años".
La violencia relacionada con el narcotráfico causó casi 18.000 muertes desde que el presidente Felipe Calderón le declaró la guerra a los cárteles en diciembre del 2006. La mayoría de los asesinatos fueron ajustes de cuentas entre criminales, según las autoridades.
Aún no se sabe si el brote de violencia entre Nuevo Laredo y Matamoros es algo circunstancial o un adelanto de lo que se viene.
Ocho periodistas fueron secuestrados en Reynosa entre el 18 de febrero y el 3 de marzo, según la Sociedad Interamericana de Prensa. Uno apareció muerto con marcas de torturas y dos fueron liberados, pero cinco siguen desaparecidos.
La procuraduría del estado de Tamaulipas y la fiscalía federal no confirmaron esa información, pero la SIP dijo que los familiares de las víctimas no habían denunciado los secuestros por miedo.
La Compañía controlaba el tráfico de drogas a lo largo de cientos de kilómetros en el extremo oriental de la frontera, de acuerdo con las presentaciones de los fiscales en los procesos que se le siguen a capos de ese cartel en Washington. La organización moviliza toneladas de cocaína a través de "plazas" que tiene en las ciudades de la frontera, cada una manejada por un capo distinto.
Los Zetas, ex soldados de las fuerzas especiales que fueron reclutados como matones a sueldo por el Cartel del Golfo, han creado ahora su propia organización de contrabando de drogas. Los cárteles del Golfo, de Sinaloa y La Familia aparentemente se aliaron para combatirlos, dijo Glaspy.
Un cartel colgado en la plaza principal de Reynosa la semana pasada pedía a Calderón el retiro de los militares, para que los cárteles se peleen entre sí. Estaba firmado por la "fusión de cárteles mexicanos unidos contra los Z (Zetas)".
El Ejército mexicano, que tiene una presencia visible en las ciudades de la frontera desde fines del 2007, ha notado una escalada en los enfrentamientos entre los cárteles en tiempos recientes en esta zona.
A fines del mes pasado, tras una denuncia de un tiroteo en la ciudad de Camargo, una patrulla encontró 22 vehículos baleados y abandonados, seis rifles, 96 cargadores, 2.300 proyectiles y más de dos docenas de granadas.
El 23 de febrero, una patrulla enfrentó a hombres armados en varias ciudades de la frontera en Tamaulipas y mató a seis pandilleros. Confiscó 14 autos, incluidos dos blindados, 29 armas, 1.700 proyectiles, 88 cargadores, diez granadas y dos cascos antibalas de kevlar.
Dos días después una patrulla militar mató a cuatro individuos que viajaban en una camioneta Cadillac Escalade en Matamoros.
Las desapariciones de periodistas llevaron a la prensa local a enmudecer, por lo que los pobladores deben diferenciar los rumores de los hechos por su cuenta. Los habitantes usan Twitter para avisar sobre tiroteos y sobre qué calles no hay que usar.
Mientras leía el diario una tarde reciente, Ramiro Sánchez, un albañil jubilado de 72 años, aseguró que la mayoría de las historias de terror que se escuchan son sólo rumores. Pero no es fácil determinarlo porque no se sabe qué es lo que los medios no publican, agregó.
Sobre si Reynosa podría volverse escenario de una guerra total entre narcos, Sánchez dijo: "no se puede saber adónde va a ir, pero creo que aún estamos lejos de algo así".
Glaspy, de la DEA, dijo que "las cosas pueden tomar distintos rumbos".
"Esperamos que prevalezca la cordura", agregó, "y que no haya una guerra total".




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