MELBOURNE, Australia — Dos siamesas bengalíes
separadas esta semana en una cirugía maratoniana quedarán al cuidado
del grupo humanitario que las trajo a Australia para ser operadas por
al menos dos años más, dijo el viernes la jefa ejecutiva del grupo.
La Fundación Niños Primero seguirá dándoles cuidados y apoyo a las mellizas mientras dure su recuperación, dijo Margaret Smith.
"Tienen que quedarse aquí un par de años más. Van a necesitar mucha más ayuda", dijo. "Estarán aquí por el tiempo previsible".
Las
niñas, que cumplen tres años en diciembre, estaban unidas por la parte
superior de sus cabezas y compartían tejido cerebral y vasos
sanguíneos. Fueron separadas el martes tras una delicada operación de
25 horas y luego fueron sometidas a seis horas más de reconstrucción
quirúrgica.
Trishna se despertó de un coma inducido el jueves y
en seguida habló y se comportó con normalidad. Los médicos aún sacaban
a Krishna lentamente del coma el viernes y se esperaba que demore más
en recuperarse ya que su cuerpo y su cerebro sufrieron más cambios de
circulación sanguínea.
Wirginia Maixner, directora de
neurocirugía del Hospital Real de Niños, dijo que aunque las niñas
sufrirían cambios menores, sus cerebros se veían bien tras la
operación. Las resonancias magnéticas hechas el miércoles no mostraban
señales de lesiones cerebrales.
Los médicos habían dicho antes
que había un 50% de probabilidades de que una de las niñas sufriera
problemas en el cerebro en la complicada operación.
Un trabajador
de una organización de asistencia encontró a las hermanas en un
orfanato de Bangladesh en el 2007 cuando apenas tenían un mes de edad y
avisó a la fundación, que las llevó a Australia.
Smith dijo que
aún era pronto para saber si la custodio legal de las niñas, la
fundadora de la organización Moira Kelly, las adoptaría.
"Creo que le gustaría hacer eso, pero es algo sobre lo que no podemos decidir en este momento", dijo.
La
fundación recolectó unos 229.000 dólares para solventar el cuidado de
las niñas durante las numerosas operaciones a las que fueron sometidas
para separar los vasos sanguíneos que conectaban sus cerebros. Un
donante anónimo pagó por todos los gastos hospitalarios, dijo Smith.