SAN JUAN — El gobierno dejó entrever que no optará por
la alternativa de reducir la jornada laboral a todos los empleados
públicos porque ello provocaría que más de 200,000 personas dejen de
pagar sus deudas.
McClintock señaló que cuando esa opción fue
propuesta a los trabajadores gubernamentales en mayo, "sólo un puñado
de ellos" se acogió, en parte porque las uniones le sugirieron que no
la aceptarán.
"Si eso se implantará ahora habría que reducir la
jornada laboral en un 40%, quiere decir que el que gana 2,000 dólares
ganaría $1,200, en vez de trabajar cinco días a la semana, trabajaría
tres, y eso crearía una disrupción económica enorme", sostuvo en
entrevista radial (WKAQ).
"Tu tuvieras 200,000 personas que no
tendrían dinero para pagar su renta o hipoteca, para pagar su préstamo
de carro, para pagar la mueblería y para pagar los gastos de los
nenes", añadió.
Al menos 2,097 empleados públicos —679 de ellos
unionados— se unirían este viernes a las filas del desempleo y
posiblemente de la beneficiencia pública.
Ello, como parte de los
casi 17,000 despidos de la segunda ronda de cesantías decretadas por el
gobernador Luis Fortuño para atajar un déficit de 3,200 millones de
dólares.
El resto de los despidos entrarán en efecto en enero,
unos porque esa era su fecha inicial y otros porque fueron pospuestos
para corregir errores en el proceso legal de notificación a los
sindicatos que representan a los cesanteados.
La JREF estimó que
finalmente serán despedidos 14,521 empleados de los 16,970 que
recibieron cartas de cesantía a partir del 25 de septiembre.
Durante
una primera fase de despidos ejecutada en mayo, fueron cesanteados
7,816 servidores públicos, pero el total neto quedó en 4,802 debido a
que se volvieron a reclutar maestros transitorios para el nuevo curso
escolar.