Una profesión que tiene sus días contados, pero para quienes la practican es un orgullo.

Es una tradición en India subirse a una palma, valiéndose a veces sólo de sus propias manos, para tumbar cocos, pero esta tradición tiene sus días contados.  Según amplía Liz Neisloss de CNN quien entrevistó a varios hombres que practican esta forma peculiar de obtener cocos, ya casi nadie quiere hacerlo porque es peligroso y prefieren ganarse la vida de otra manera.

Muchos han optado por trabajar en la construcción o como cocineros porque es menos riesgoso. Otros sólo lo hacen a tiempo parcial como Chitibabu que usa un arnés de seguridad. Esta profesión ha pasado de padres a hijos, pero hoy día son más los que permanecen en la escuela. El padre de Danashekar era tumba-cocos, pero no quiso pasar la profesión a su hijo y prefirió que este permaneciera en la escuela. Danashekar quería aprender y lo hizoa escondidas de su padre cuando tenía 14 años. Un día mientras descendía de una palma débil el árbol comenzó a partirse haciendo que Danashekar cayera de una altura de 50 pies. Sufrió lastimaduras en la espalda que lo mantuvieron en el hospital por un año y al presente ya no puede subir palmas ni cargar objetos pesados.

A sus 62 años Munivel se gana la vida tumbando cocos. Utiliza sólo una cuerda en sus pies porque dice que así es más rápido. Cuando la reportera le pregunta si siente miedo, Munivel le contesta: "No tengo miedo, tienes que olvidarte de la altura y subir. Cuando la gente se educa, les da miedo. Como yo no soy educado, no tengo miedo".

Arjunan parece desafiar la gravedad. Sube a palmas más pequeñas sin ayuda alguna. De la palma al mercado y siguen tumbando cocos, pero sus días están contados a lo que Munivel añade: "En esto no hay futuro, pero mientras yo viva, tumbaré cocos. Esta es mi profesión, mi vida y luego mi vida terminará".