“Estamos yendo a la necesidad, tocando puerta por puerta.  El alimento lo llevamos casa por casa y documentamos los lugares a los que vamos”.

Así define su misión Leví Rivera, presidente de la fundación Buen Samaritano MARC, quien junto al Banco de Alimentos, algunos voluntarios y empleados del municipio de Manatí han impactado a miles de familias damnificadas por el huracán María.

Fundación Marc, llevándole alimento a los damnificados de María.  Foto: MARC
Fundación MARC, llevándole alimento a los damnificados de María.  Foto: MARC

La función principal de la Fundación es llevar a cabo la logística de distribución de alimentos. “Hemos desarrollado un sistema para asegurarnos que cada compra llegue a cada una de estas familias.  En diferentes lugares nos hemos encontrado con gente que no tiene agua potable. Ven camiones que salen, pero el alimento no llega. Nuestro compromiso primordial es el de garantizar que estos alimentos lleguen a cada residencia”, expresó Rivera..

Hasta el pasado 9 de octubre, esta iniciativa había alcanzado más del 80 por ciento del pueblo de Manatí e impactado a 14,202 familias de pueblos como: Vega Baja, Ciales, Florida, Ceiba, Fajardo y Canóvanas.

“Nada detiene al grupo de voluntarios, se mojan, exceden la jornada de trabajo para lograr que el alimento llegue a cada hogar. Puede llover, tronar y hacer sol, pero la pasión es tal que su deseo es que llegue a sus respectivos hogares”.

Líderes comunitarios y recreativos sirven como enlace para identificar a las familias a las que se les hace entrega de alimentos tales como: agua potable, carne enlatada, arroz y habichuelas.


Grupo de voluntarios de MARC en el proceso de distribución de alimentos: Foto: MARC

En su trayecto tras María, se han encontrado con familias que no tienen nada en su lacena.  “Fui al pueblo y encontré a un anciano de casi 90 años con un marcapasos, junto a su esposa de 80. Cuando le dije que me enseñara qué tenía para comer, no había nada en su casa, ni agua, ni una lata y comenzamos a proveerles, expresó Rivera desde la cancha 2 del Acrópolis Deportivo, donde se encuentra el centro de acopio.

Los inicios de MARC

El ministerio Buen Samaritano MARC, que ya tiene dos años de fundado, surge en honor a su padre Marcos Antonio Rivera Córdova, quien siempre les enseñó el servicio por los demás.

Tras su muerte, Marcos Antonio Rivera hijo aceptó, junto a su hermano Leví, extender su legado.


Leví Rivera, presidente de MARC, junto a su hermano Marcos Antonio Rivera hijo, director. Foto: MARC

“Por 16 años estuve en la industria farmacéutica y dejé un trabajo seguro y con buena paga, apasionado y motivado en seguir los pasos de mi padre”, indicó el también pastor.

Con la ayuda del Banco de Alimentos, crean esta fundación que inició en el pueblo de Vega Baja.  La misma cuenta con un “pantry” (colmado), con el que impactan a 1,200 familias cada dos días.  Con solo 3 dólares las familias se llevan una compra para su hogar.  También trabajan con 269 organizaciones sin fines de lucro, con las que impactan un total de 30 mil a 40 mil familias mensuales.   

“Este era un llamado que hace tiempo teníamos.  Nos decían que nos veían repartiéndole alimentos a personas a nivel de todo Puerto Rico y, hoy en día, estamos viendo un cumplimiento profético.  Ahora alcanzamos a diversos pueblos con nuestro ministerio y esto de María es un ensayo para tiempos que pueden ser más difíciles”, añadió Leví. 

Según él menor de los Rivera, la clave para levantar a Puerto Rico estriba en la proactividad y en la unión como pueblo en medio de la crisis.

“Entiendo que un Puerto Rico se levanta es algo más que una frase. No esperar porque un alcalde pueda llegar o que el Gobierno lo haga todo. Debemos unirnos como familia e identificar cómo puedo ayudar, limpiar una carretera, identificar las necesidades de nuestro barrio o urbanización, donde posiblemente hay personas encamadas. Un Puerto Rico se levanta es un trabajo en conjunto, una acción”.