Santiago de Chile, 25 jul (INS).- Más de un millón de personas salió a las calles en 40 ciudades chilenas en protesta contra las Administradoras de Fondo de Pensiones (AFPs), el sistema privado de Retiro implantado por la dictadura de Augusto Pinochet en 1981, a las que acusan de obtener enormes ganancias mientras pagan bajísimas jubilaciones.

La convocatoria, realizada por intermedio de las redes sociales, tuvo una participación cercana a las 750 mil personas en Santiago, la capital, pero se replicó en otras 39 ciudades a lo largo del país, por lo que la protesta se calcula reunió a más de un millón.

La multitud se reunió en la plaza Italia, en el centro de Santiago, y luego marchó por más de dos horas sobre la avenida Alameda Libertador Bernardo O’Higgins, la principal arteria de la ciudad, exhibiendo carteles al son de bombos y silbatos. Ancianos y niños acudieron junto a sus familias, pese al intenso frío del invierno austral.

En las pancartas y carteles que portaban los manifestantes se podía leer, entre otras consignas, “No más AFP”, “Basta de abusos” o “Exigimos pensiones dignas”.

También las leyendas hacían alusión a las pensiones que cobran algunos altos cargos de instituciones militares, como el Ejército, la Marina o Gendarmería (Corrección), de hasta 7,600 dólares.

Un informe de la Superintendencia de Pensiones cifró en apenas 197.726 pesos (unos 300 dólares) el monto promedio de las jubilaciones en Chile, mientras que los beneficios que obtuvieron las administradoras es elocuente: sólo entre enero y septiembre del año pasado, las AFPs reportaron ganancias por unos 748 millones de dólares.

El sistema de AFPs o de capitalización individual fue creado durante la dictadura militar de Pinochet, y tiene más de 10 millones de afiliados. Opera como una cuenta de ahorro forzoso, en la que los empleados aportan el 10% de sus sueldos y al final de su vida laboral reciben jubilaciones que son muy menores (entre un 30 y un 50 por ciento) a las remuneraciones que percibían cuando trabajaban.

La población reclama retornar al anterior sistema solidario o de reparto, que era manejado por el Estado, en el que se acumulaban en un fondo común los aportes de los trabajadores para su retiro.