JERUSALÉN (AP) — Los palestinos cerraron escuelas y tiendas y convocaron protestas el jueves en localidades de Cisjordania, en una muestra de descontento por la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de reconocer la disputada ciudad de Jerusalén como capital de Israel.

La decisión del miércoles rompía con décadas de estrategia estadounidense en Jerusalén y choca con años de promesas internacionales a los palestinos sobre que el destino de la ciudad se determinará en negociaciones. Los palestinos reclaman el este de Jerusalén, anexionada por Israel en 1967, como su futura capital.

La corona de Arabia Saudí, liderada por el rey Salman y su influyente hijo, condenó la decisión del gobierno de Trump en una poco habitual crítica a su aliado estadounidense.

Arabia Saudí, una potencia regional que podría ayudar a la Casa Blanca a alcanzar un acuerdo en Oriente Medio, dijo el jueves que el reino ya había advertido en contra de esa medida y que “sigue expresando su profunda tristeza por la decisión del gobierno de Estados Unidos”, que describió de “injustificada e irresponsable”.

La decisión de Trump deja a la nación suní en una posición difícil. El reino, y en especial su poderoso príncipe heredero, Mohammad Bin Salman, disfrutan de estrechas relaciones con Trump y con su yerno, Jared Kushner, que lidera los esfuerzos de Washington por reactivar las conversaciones de paz de Oriente Medio.

Las embajadas estadounidenses en buena parte de Oriente Medio y zonas de África advirtieron a los ciudadanos estadounidenses de posibles protestas.

Al reconocer Jerusalén como la capital de Israel, se percibió que Trump se ponía del lado del belicista gobierno israelí, que afirma que no renunciará a ninguna parte de la ciudad.

El presidente palestino, Mahmud Abás, sugirió que Estados Unidos se había descalificado a sí mismo como mediador entre israelíes y palestinos, un papel que ha ejercido en exclusiva durante más de dos décadas de negociaciones intermitentes sobre la formación de un estado palestino junto a Israel.

El diálogo, estancado en los últimos años, no ha acercado a los palestinos a conseguir el estado que quieren formar en Cisjordania, la Franja de Gaza y Jerusalén Este, tierras capturadas por Israel en la guerra de Oriente Medio de 1967. Entre tanto, Israel ha ampliado de forma constante los asentamientos judíos en zonas ocupadas tras la guerra, pese a sus declaraciones de que quería negociar un acuerdo.

La afirmación de Trump el miércoles de que sigue buscando lo que ha descrito como el acuerdo “definitivo” para Oriente Medio fue recibida con creciente escepticismo.

“Con esta decisión, Estados Unidos se ha aislado a sí mismo y a Israel, y ha empujado a la zona a una situación peligrosa y detenido el proceso de paz”, dijo Nabil Abu Rdeneh, un destacado asesor de Abás. “Sin duda, la decisión no ayudará en absoluto a resolver los problemas en la zona, sino que refuerza a los extremistas”.

Abás no ha indicado qué medidas tomará, en su caso. Tenía previsto reunirse el jueves con su aliado árabe más cercano, el rey Abdullah II de Jordania, para coordinar posiciones.

Jordania juega un papel clave en la creciente polémica y, al igual que otros aliados de Estados Unidos en la región, ha criticado la decisión de Trump sobre Jerusalén.