SAN JUAN — El cantante mexicano Pablo Montero buscará que se le radiquen cargos criminales a la supuesta "prostituta" que presuntamente conspiró con un fotógrafo para que le tomara unas fotos mientras dormía desnudo en la cama de un hotel en Puerto Rico.

Las fotos fueron publicadas por una revista de farándula de Nueva York.

Harold Rosario, relacionista público del artista, sostuvo que Montero llegará "hasta las ultimas consecuencias legales de todo esto porque entendemos que hay unos delitos de extorsión, soborno y unos elementos de conspiración entre ella y el fotógrafo".

Según Rosario, el artista invitó a la mujer a subir a su habitación sin saber que era prostituta.

"Entendemos que es una prostituta porque trabaja en Frenchy", añadió en referencia a un negocio donde las autoridades han realizado múltiples redadas contra féminas que se dedican a la prostitución.

La mujer, que sólo se identifica como "Dulce", ha concedido entrevistas a varios medios de comunicación de la Isla tras el incidente ocurrido luego de un concierto de Montero el 14 de junio.

Rosario detalló que el licenciado Frankie Amador gestiona junto a las autoridades policiales órdenes de acceso a las facturas de los teléfonos móviles de la fémina y el fotógrafo, al que sólo identificó como José.

"Pablo Montero está completamente disponible para venir acá y tenemos todas las intenciones de que se aclare todo esto, que se sepa la verdad y que las personas que hicieron esto paguen por lo que hicieron", agregó.

Aseguró que, aunque en las entrevistas radiales la mujer ha hablado "con acento colombiano y otras veces venezolano", el artista la puede identificar porque la noche del incidente conversó con ella.

De acuerdo a Rosario, la noche del incidente la mujer se puso de acuerdo con el fotógrafo para que subiera a la habitación de Montero.

"Pablo estaba durmiendo y ella y el fotógrafo estaban discutiendo... Pablo se da cuenta que el fotógrafo está ahí para tomarle una foto, se asusta cuando lo ve con la cámara en la mano en su habitación, se siente agredido, le reclama y le mete una galleta (un golpe)", explicó Rosario sobre el incidente.

"Ella se puso de acuerdo con el fotógrafo para tomar unas fotos para luego venderlas, pero luego ellos tuvieron unos problemas y ella lo saca del negocio y ella es la que las vende a la revista Mira de Nueva York", añadió.

La mujer ha dicho en sus entrevistas radiales que estuvo en la habitación desde las 4:00 de la madrugada hasta las 9:00 de la mañana.